Wiki · Concepto
Residuos radiactivos
El 3 % del volumen concentra el 95 % de la radiactividad. Ese 3 % decae mil veces en unos 40 años, se guarda en silos secos y, desde 2025, empieza a bajar al primer repositorio geológico del mundo, en Finlandia.
Los residuos se clasifican por actividad y por el calor que generan. Los de muy baja y baja actividad, guantes, filtros, ropa, escombros de desmantelamiento, con menos de 4 GBq por tonelada de emisores alfa, son el 90 % del volumen y el 1 % de la radiactividad; van a repositorios superficiales. Los de actividad intermedia, resinas, componentes del reactor, lodos, que no generan más de 2 kW por metro cúbico, son un 7 % del volumen y un 4 % de la radiactividad. Los de alta actividad, el combustible gastado o los vidrios del reprocesamiento, que sí generan calor por encima de 2 kW/m³, son apenas el 3 % del volumen y el 95 % de la radiactividad. Todo el residuo vitrificado de alta actividad del mundo ocuparía unos 29.000 m³, un edificio de tres metros de alto sobre una cancha de fútbol.
Lo que hace manejable ese 3 % es que su actividad cae con el tiempo. Los productos de fisión de vida corta dominan al principio y desaparecen en décadas: en 40 a 50 años la radiactividad del combustible gastado se reduce en más del 99 %. Lo que queda, plutonio y actínidos menores de vida larga, decae en escalas de miles a cientos de miles de años, y ese es el horizonte que el repositorio tiene que garantizar. Hay unas 263.000 toneladas de combustible gastado almacenadas en el mundo, dos tercios en piletas y el resto, cada vez más, en seco.
El camino es en etapas. Recién descargado, el combustible va a la pileta de la central, bajo agua que refrigera y blinda, durante al menos un año y en la práctica cinco o diez. Después pasa a silos secos: cilindros de acero soldados o abulonados, llenos de helio, dentro de sobreenvases de hormigón o acero que blindan y se refrigeran solo por convección del aire, sin bombas. El primero se licenció en Surry, Virginia, en 1986, y hoy es la norma en Estados Unidos, Alemania, Argentina, que guarda así el combustible de Embalse desde los años 90, y buena parte del mundo. Es una solución de décadas, no de milenios.
El destino final es el repositorio geológico profundo: enterrar el residuo a cientos de metros en una roca estable, seca y sin agua circulante, y confiar en barreras de ingeniería y en la propia roca durante los cien mil años que hacen falta. Onkalo, junto a la central de Olkiluoto en Finlandia, es el primero del mundo para combustible gastado. Posiva lo excava en granito desde 2004, a unos 400 a 450 metros de profundidad, con el método sueco KBS-3: doce elementos combustibles en un canasto de acero al boro dentro de un cilindro de cobre, depositado en un pozo forrado de bentonita que se hincha con la humedad y sella. Recibió la licencia de construcción en noviembre de 2015, hizo los ensayos con cápsulas vacías en 2024 y espera la licencia de operación para empezar a disponer combustible real. Costó unos 1.000 millones de euros, y se estiman 4.000 millones para sus cien años de operación y cierre. Suecia (Forsmark) y Francia (Cigéo) siguen el mismo camino.
.jpg?width=1200)
Datos rápidos
| Baja actividad | ≈ 90 % del volumen · 1 % de la radiactividad · repositorio superficial |
|---|---|
| Actividad intermedia | ≈ 7 % del volumen · 4 % de la radiactividad · < 2 kW/m³ |
| Alta actividad | ≈ 3 % del volumen · 95 % de la radiactividad · > 2 kW/m³ |
| Decaimiento | más del 99 % de la actividad desaparece en 40 a 50 años |
| Combustible gastado en el mundo | ≈ 263.000 t, dos tercios en piletas |
| Silos secos | acero + helio + hormigón, refrigeración pasiva · primero en Surry, 1986 |
| Onkalo | granito, ≈ 400 a 450 m, método KBS-3 · licencia de construcción 2015 · ensayos 2024 |