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Desmantelamiento de una central nuclear

Apagar el reactor es el principio, no el final. Quedan sesenta años de plazo, un fondo de cientos de millones de dólares, y un combustible gastado que casi nunca se va del predio: por eso las tres centrales Yankee terminaron su desmantelamiento y siguen siendo sitios nucleares licenciados.

Desmantelar una central es, en la definición de la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NRC), retirarla del servicio y bajar la radiactividad remanente hasta un nivel que permita liberar el predio y terminar la licencia, sea para uso irrestricto o bajo condiciones. No es demoler: es un proceso regulado con un objetivo numérico de dosis, y la demolición de los edificios convencionales es apenas su parte visible. La NRC da un plazo de sesenta años desde el cese de la operación para completarlo, y exige que el titular tenga constituido desde antes un fondo de desmantelamiento, un fideicomiso o una garantía de la casa matriz, porque el gasto llega cuando la central ya no vende electricidad. La propia NRC ubica el costo típico de una unidad entre 300 y 400 millones de dólares.

Dentro de ese plazo hay tres caminos. DECON desarma enseguida: apenas cierra la central se descontaminan o se retiran los equipos y las estructuras activadas, y el sitio se libera en una década o poco más. SAFSTOR hace lo contrario, difiere: la central queda en custodia y vigilancia durante décadas mientras la radiactividad decae sola, y recién después se desarma, con menos dosis para los trabajadores y menos residuos de actividad intermedia, a cambio de pagar mantenimiento y vigilancia todo ese tiempo. La tercera, ENTOMB, encierra lo activado en el lugar dentro de hormigón; la NRC la contempla pero ninguna central de potencia estadounidense la usó, y para los reactores grandes de hoy no está disponible. La elección entre DECON y SAFSTOR es económica y de dosis, no de seguridad: las dos terminan en el mismo lugar.

El punto que casi siempre se pierde es que terminar el desmantelamiento no equivale a recuperar el terreno. Maine Yankee completó el suyo en 2005, y Connecticut Yankee y Yankee Rowe en 2007; las tres liberaron la mayor parte del predio, y las tres siguen siendo sitios nucleares licenciados, porque el combustible gastado nunca se fue. Lo que queda en cada una es un ISFSI, la playa de contenedores en seco: una losa de hormigón con los silos, su cerco, su vigilancia y su licencia, esperando un destino federal que no existe. La licencia se termina cuando se desmantela también ese ISFSI, y eso depende de una decisión que no está en manos del operador. Es la diferencia entre desmantelar la central y cerrar el expediente.

El agua es el otro frente, y el caso de Pilgrim, en Plymouth, Massachusetts, lo muestra entero. La central cerró en mayo de 2019 y Holtec, que la compró para desmantelarla, propuso descargar hasta 1,1 millones de galones de agua tratada en la bahía de Cape Cod. El obstáculo no fue radiológico. El Departamento de Protección Ambiental de Massachusetts negó el permiso en julio de 2024 y rechazó la apelación en septiembre de 2026 sosteniendo que esa descarga no está amparada por los derechos adquiridos de la Ocean Sanctuaries Act, la ley estatal que prohíbe volcar residuos industriales en un santuario oceánico. Holtec argumenta que la central hizo descargas equivalentes durante más de cuarenta y cinco años de operación, reguladas por la NRC. Las dos cosas son ciertas a la vez: lo que cambió al cerrar no fue el agua, fue la categoría legal bajo la que se la mira.

Detrás de esa discusión hay una limitación física concreta. El isótopo que queda en el agua de una central de agua liviana es el tritio, y el tritio se incorpora a la propia molécula de agua. En palabras de la NRC, el agua tritiada «es químicamente idéntica al agua normal y el tritio no se puede filtrar del agua»: ni los filtros, ni las resinas de intercambio iónico, ni la ósmosis inversa lo sacan, porque no hay nada que separar. Quedan tres opciones y ninguna más: diluir y descargar bajo permiso, evaporar, o guardar el agua hasta que decaiga, con una vida media de 12,3 años. Cuando un operador insiste en descargar es porque las otras dos cuestan tiempo y dinero, no porque no se le haya ocurrido filtrar.

Europa tiene la obra más grande del rubro y sirve para calibrar plazos. La central de Greifswald, en Lubmin, cerró en 1990 con la reunificación alemana y todavía se está desarmando: unos 1,8 millones de toneladas de material para clasificar, un costo estimado en varios miles de millones de euros y trabajos previstos hasta la década de 2060, unos setenta años después del cierre. Sus 5.037 elementos combustibles irradiados fueron a contenedores CASTOR en un almacenamiento intermedio en el propio predio, por la misma razón que en Estados Unidos: Alemania tampoco tiene repositorio definitivo. Sesenta o setenta años es el orden de magnitud real de un desmantelamiento, y el combustible sobrevive al proceso.

Componentes desarmados de una bomba de circulación principal apoyados sobre una losa de hormigón en el predio de Greifswald
Piezas de una bomba de circulación principal desarmada en el predio de Greifswald, en Lubmin. El desmantelamiento alemán más grande lleva más de tres décadas y sigue. Siarhei Besarab · CC BY-SA 4.0

Datos rápidos

Objetivobajar la radiactividad remanente y terminar la licencia, con liberación irrestricta o restringida (NRC)
Plazo60 años desde el cese de la operación para completar el desmantelamiento (NRC)
EstrategiasDECON (desarme inmediato) · SAFSTOR (diferido, deja decaer) · ENTOMB (encierro en hormigón, nunca usada en potencia en EE. UU.)
Costo típico por unidad300 a 400 millones de dólares, con fondo de desmantelamiento constituido de antemano (NRC)
Las tres YankeeMaine Yankee 2005 · Connecticut Yankee 2007 · Yankee Rowe 2007 · desmantelamiento completo, licencia vigente por el ISFSI
Tritioquímicamente idéntico al agua; no se filtra · vida media 12,3 años · diluir, evaporar o esperar
Pilgrim (Massachusetts)cierre mayo de 2019 · 1,1 millones de galones · permiso negado en julio de 2024, apelación rechazada en septiembre de 2026 por la Ocean Sanctuaries Act
Greifswald (Alemania)cierre 1990 · ≈ 1,8 Mt de material · 5.037 elementos combustibles en CASTOR · trabajos hasta la década de 2060